Ni el hombre ni su perdurable influencia pueden explicarse declarando simplemente que era un charlatán. Tampoco se resuelve el enigma afirmando que fue un Maestro iluminado perseguido por las fuerzas malignas de una sociedad materialista. Yo no le debo ninguna lealtad personal ni jamás he tenido compromiso alguno con él, ni me he sentido atraído por sus enseñanzas ni por sus ashrams. Pero mi experiencia con muchos clientes que adoptaron el camino del sannayasin e intentaron integrarlo en su vida, con diversos grados de éxito o de fracaso, me ha demostrado que podemos aprender mas, tanto de los dones como de los peligros de Neptuno, si intentamos entender el fenómeno del movimiento iniciado por Rajnessh desde una perspectiva mas calmada y objetiva. Aunque él puede que lograra equilibrar a Neptuno con otros atributos más mundano, con frecuencia sus seguidores no lo consiguieron, su mensaje era neptuniano, y lo que es más importante, también lo era el profundo anhelo colectivo que llevó la proliferación de tantas comunidades neptunianas formadas en su nombre.
George Feuerstein critica abiertamente a Rajnessh, dibujando a grandes rasgos las dimensiones más destructivas de la vida en el ashram. Quizás esto se deba a que echó una muy necesaria mirada objetiva sobre el culto, o tal vez porque, tal como el mismo admite, estaba comprometido con otro gurú. También pueden ser ambas cosas. Un culpable de las consecuencias desagradables de la vida en el ashram parece haber sido el modo autoritario con que Rajneesh trataba a sus devotos, indicado en parte por la configuración (fuertemente controladora) Luna-Plutón-Saturno en su carta natal, activada en la época en la que adquirió la propiedad de Oregón y comenzó a soñar con su futura ciudad. También la tendencia a la grandiosidad y la auto mitificación del gran trígono de fuego apunta a su actitud autocrática. Según Feuerstein, Rajnessh convirtió su propio ashram en una especie de campamento de trabajo que exigía un esfuerzo enorme y una absoluta sumisión. Esto hizo que muchos devotos terminaran enfermos y agotados, incapaces de emitir opiniones lógicas y sensatas y en algunos casos los empujo al suicidio. En palabras del propio Rajnessh:
(...) Te vuelve idiota, ¡y pareces idiota!. La gente dirá que estás hipnotizado o algo así, que no eres el mismo de antes, y es verdad, pero es como una especie de conmoción. Y es algo bueno, porque destruirá el pasado (...) Ese es el significado de sannyas (renunciación) y del discipulado: que tu pasado ha sido totalmente arrastrado por las aguas; tu memoria, tu yo, tu identidad, todo tiene que irse.”

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